http://iglesiaortodoxaeslava.soy.es/

Iglesia Ortodoxa San Nicolás

http://www.orthodox.net/redeemingthetime

Mi lista de blogs

jueves, 18 de abril de 2013

Domingo de Ramos




Día 24  Marzo
Fiesta, 24. Primero (Ortodoxia)
Lecturas bíblicas: Calendario Ortodoxo: carta a los  Heb 11, 24-26, 32-40; Evangelio según San Juan 1, 43-51, (Cuaresma)
(Ortodoxia Domingo de Ramos es el 28 de abril)
“Pascua florida”
Fiesta: 24, Domingo de Ramos o de Domingo 2ª de pasión, o de “Ramos”
Lecturas bíblicas: Calendario Católico Romano: Is 50, 4-7 / 21 / Flp 2, 6-11 / Lc 22, 14-71; 23, 1-56, morado (Domingo de Ramos).
 Por Fr + Estephanos 

Caminando con Jesús, es la iniciativa que brinda el Archipreste  Arcadio, seguro de si, porque esta basado totalmente en el santo Evangelio. Su mirada cálida y contemplativa es una insignia del cristiano, su generosidad sólo es opacada por su modestia y humildad. En sus homilías, como sacerdote, nos muestra la importancia del amor y del Reino de Dios,  en la persona de Jesucristo, hijo unigénito del Padre. Como padre de familia y hermano mayor de la Hermandad de los Nazareos, su hincapié es siempre el celo apostólico, amor sanante y elevante (en las obras de virtud)  preveniente y proveniente del amor  de Dios que no se puede nunca separar del amor a los hombres, en la única  fuente de vida eterna. El punto joánico recalca que  “El cuerpo de Cristo resucitado será el centro del culto en espíritu y verdad (S. Juan 4, 21ss), el lugar de la presencia divina (S. Juan 1:14), el templo espiritual de donde brota el agua viva (S, Juan 7, 37-39). El motor es el amor que nos inspira a abandonar todo lo banal y atractivo, es un amor demandante que Dios da la gracia para hacerlo, la conversión es un acto cuya iniciativa parte del amor liberador de Dios la conversión tiene como finalidad el encuentro con Dios que nos invita a la fiesta, a la alegría de su amor, al gozo de ser libres.
De igual modo San Basilio, ordena su vida en comunión con Dios, en la búsqueda de su acercamiento, por consejo de su Hermana Santa Macrina, abandona las propiedades de su padre, renuncia a todo  por  amor a Dios. Funda una comunidad de fieles con inquietudes espirituales, dirigido por un maestro, para beneficio del pueblo. La organización esta anclada en Cristo en el culto a Dios.
Francisco de la Caridad, como Archieparca de la República Argentina de la Iglesia Ortodoxa Bielorrusa eslava, se afianza en la alegría del servicio, y en el desborde de amor, no siempre entendido, pero que  busca el bien del prójimo. Este servicio es resaltado en la “hospitalidad”, que se traduce en su accionar cristiano en la custodia que se encuentra en la pro catedral San Jorge. Francisco de la Caridad  pregunta ¿qué haces por tu fe? La respuesta  no es comprensible y se resume en un contundente “no se que responder”, o argumentando sin acertar, pero lo seguro,  no es lo académico, ni la experiencia,  ni la posición  social, lo que  resuelve la respuesta es el silencio en la humildad, tratándose con mayor respeto la propia palabra, que cuando se tiene la respuesta a todo. Es que el hombre vino con una sola pregunta importante y necesita la respuesta precisa. Es el mensaje evangélico que se encamina la comunidad de San Vicente,  la reconciliación en el señorío de Cristo.
El servicio al anciano, al niño, al desamparado. Nótese por favor, la similitud del mensaje de todos los patriarcas.  En esta semana de fiesta para todo el cristianismo, y para la gente observante de “afuera”, nos permite preguntarnos: ¿como es nuestro servicio a Dios?, ¿como es nuestra oración a Dios?
Desde el libro del Génesis hasta en la vida de los santos, se proclama que celadores y vigías de la creación somos, este punto es resaltado por Nicolás Cabasilas que con su extraña percepción y muy profunda formación académica, percibe la atención al carácter humano del alimento consumido en la Divina Eucaristía.  Al pedir Jesús que se consumiera el pan y el vino, santificó todo el proceso de la civilización, pues estos dos productos requieren siembra y cosecha. Ser vigía de la creación pide una cuidadosa atención a la naturaleza, el estudio e inventiva técnica. Como respuesta a como oramos a Dios, es no la oración como rito, que es importante, sino alabanza y honrar al Creador, no con nuestras manos vacías; se le ordena que aparezca ante El con los frutos de la tierra transformados y elevados por su trabajo. Igual que el pueblo de Israel, somos invitados, después de un largo camino de esfuerzos, a cosechar los frutos de lo que hemos celebrado
En la Iglesia Católica el veinticuatro de marzo es fiesta: Domingo de Ramos, saludamos nuevamente a sus respectivas autoridades, a la cátedra de San Pedro, en el ministerio petrino del Papa Francisco en el servicio. Recordamos también al Zar Nicolás, que confesaba la autoridad de la Iglesia, en la obediencia filial al Patriarca, en su dimensión espiritual reconocida y propagada con el ejemplo de los zares moscovitas, que en  la procesión del domingo de Ramos; ese día el Patriarca, representando a Cristo, recorría las calles de la capital en un asno, mientras que el Zar conducía humildemente al animal.
En la época de Jesús era común que un discípulo fuera con su maestro y su hijo conduciendo una burra, ya que ésta era la costumbre que tenían los discípulos con los rabinos sus maestros[i]
Los patriarcas exhortan a los soberanos a cuidar de su pueblo, a todos aquellos que están en posición de gobierno, en los deberes de caridad y misericordia para el  que recibe la administración. Este derecho de intervención se denomina  Pechalovanie.
El espíritu de amistad y familia  prevalecía en la Rusia anterior a Pedro. Siempre se rogaba por un zar que liberada a la nación y la Iglesia y recuperara sus privilegios en lo espiritual y moral. De igual modo Nuestra Iglesia busca la comunión de congregaciones, respetando la unión del Espíritu en la diversidad, acudiendo siempre a Dios. El pensamiento es seguir a Jesús,  permanecer fieles a la tradición de sus antepasados y aprenden del presente.
El Domingo de Ramos se canta La Liturgia de San Teodoro desde el domingo de adviento. El color  Verde es la mezcla del amarillo y del azul celeste, es para los días de los santos justos y testifica, que la hazaña monástica vivificó al hombre a través de su unificación con Cristo (color amarillo) y lo eleva al cielo (azul celeste). Con el color verde de todos los tonos, según la antigua tradición, ofician en el Domingo de Ramos, el día de Santísima Trinidad (Pentecostés) y el Lunes del Espíritu Santo.
¿Qué resaltamos en el Domingo de Ramos? La entrada triunfal de nuestro Señor Jesucristo, esperada ansiosamente por el pueblo hebreo, pero equivocadamente por su visión  terrenal de un Mesías,  del Rey terrenal que restablecerá el trono de David. El pueblo no estaba  preparado, ni capacitado  de entender que el Reino de Cristo no era de este mundo. Han pasado dos mil años, sin embargo no nos olvidamos de este acontecimiento tan actual  en la vida cotidiana del cristiano ortodoxo,  nosotros a imitación  de los antiguos recibimos a Cristo en nuestras iglesias con las ramas de árboles (vaiya, en eslavo) porque en Rusia no se dan las palmas, ni siquiera los otros árboles florecen aún por el clima, frío de la temporada, solo el sauce se cubre con suaves capullos de peluche. El sauce representa  a la primavera, del  renacimiento espiritual propio de esta época del año. El sauce guarda las hojas pero aún no las muestra, haciendo comprender con ello que nuestro júbilo por la Entrada del Señor no es veraz ni convincente, sino guarda en sí los inicios de la magna alegría, y gozo de Pascua. La bendición de los sauces transcurre durante el oficio festivo de vigilia nocturna. Luego de la lectura del Evangelio los sacerdotes inciensan a los sauces con aromático humo, leen la oración y rocían las ramas con el agua bendita. Es común y muy piadoso que el rociamiento bendito se frecuenta en el mismo día de la fiesta, después de La Liturgia. Los feligreses devoción piadosa llevan a sus hogares los sauces bendecidos donde se conservan piadosamente como el signo de la Gracia Divina, hasta el año siguiente. Después las ramas se queman, sustituyéndolas por nuevas, o preparan con ellas unas almohadillas que colocan en el ataúd bajo la cabeza de un difunto como muestra de la esperanza segura  del Reinado eterno de Jesucristo.

En el Santo Evangelio según San Juan, es el único que utiliza la palabra palmera, y el que narra los acontecimientos, el valor de la enseñanza y la fecha “al día siguiente” de la unción de Betania”([ii]), “seis días antes de la Pascua” , (12, 1), el apóstol San  Juan,  esquemático,  habla de dos muchedumbres, las que vinieron a ver no solo a Jesús si no también a Lázaro resucitado, que es amigo personal de Jesús, esta obra maravillosa del poder, hizo que muchos judíos fueran a Betania y creyeran en Él . “La muchedumbre que haba venido  a la fiesta”, son los compatriotas galileos, son los de afuera de Jerusalén,  que se trasladaban en caravanas, que se iban a la fiesta pascual, que seguramente montaron tiendas en las laderas de la zona de los Olivos, por donde se acercaría Cristo, procedente de la peregrinación a Jerusalén, ellos enterados, salieron a recibirlo en reconocimiento, pero en el descenso miraría  la ciudad y lloraría (Lc 19, 37), porque ellos  no reconocerían la visitación de Dios (se refiere solo el Lc 19, 41-44). La concertación de gente que estaba con Él cuando resucito a Lázaro (v. 17), Juan los incluye con los semitas (v. 12, 17-18), incluso jerosolimitanos, preguntando con extrañeza: “¿Quién es éste?” La respuesta que reciben de la muchedumbre es: “el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea” (Mateo 21, 10-11). En la ciudad se había producido una impresión a causa de la resurrección de Lázaro, es la turba que sale de  Jerusalén al querer ver a Jesús por el milagro de Lázaro (Jun 12, 18)  Por ese motivo había ido a Betania “una gran muchedumbre de judíos” (Jn 12:9; cf. v.17.18; 11:45.48). A esta gente se suma a  los discípulos de Jesús, formándose si una pequeña caravana que cumple la profecía de aclamación, la asistencia a los peregrinos en la época de Pascua es solidaria, basada en el gozo de recibir a un necesitado.  
Podemos notar la ausencia del la autoridad romana para el ordenamiento de la multitud.
Con esto, la inclusión  de grandes multitudes de gente, el santo evangelista, destaca no solo la aclamación y el reconocimiento de un Rey Mesías, (Jdt 15:12 grieg; 1 Mac 13:51; 2 Mac 10:7), sino también evocar con su simbolismo de la aclamación: con las palmas aclaman los elegidos a Dios y al Cordero del Apocalipsis (Apoc 7, 9-10). Los vestidos blancos y las palmas en las manos significan su triunfo y su felicidad celeste. Sin embargo, conviene tener presente que las túnicas blancas y las palmas pueden ser también el símbolo de todo cristiano que ha triunfado del mundo. El cristiano que ha permanecido fiel a su fe en medio de las dificultades de este mundo, consigue una dificilísima victoria, que en mucho se parece a la victoria de los mártires. Además, para San Juan, la vida en el cielo es la prolongación, la expansión de la vida de la gracia recibida en el bautismo. Con relación a la fiesta de los Tabernáculos o enramadas se usan las palmas (S. Juan 7) (Juan 12, 9-19). Precisamente en la fiesta de los Tabernáculos, todo judío llevaba en sus manos dos ramos — el lulag y el 'etrong —, el primero era de cedro, y el segundo, una palma, de la cual pendían ramos de mirto y sauce, y los agitaban en la procesión. Este ramo se llamaba también “Hosanna.” Mientras, se cantaban “hosannas”[iii]   as aclamaciones llevan toda la estructura, tan tipificada, de un oriental [iv]
El entusiasmo se desbordó. Se habían cortado “ramos de los árboles.” Y unos “tomaron ramos de palmeras” (Jn), como se solía hacer en las fiestas importantes (Jdt 15:12 grec.; 2 Mac 10:7) para unirse festiva y triunfalmente al cortejo, como el de Simón Macabeo, que entró en Jerusalén “entre gritos de júbilo y ramos de palmas.” (1 Mac 13:51), o como lo escribe, en forma más imprecisa, Mc, “cortaron hierbas de los campos y cubrían el camino,” y también “muchos extendían sus mantos sobre el camino” (Mc), al estilo judío, en señal de homenaje ([v]), como a Judit y a los Macabeos, así las turbas acompañaban con aclamaciones a Jesús.


Con la referencia del texto del profeta Zacarías 9, 9, en el Antiguo Testamento San Juan es el único que lo cita,  nos apremia a captar el aspecto salvífico y pacífico de su reinado, resalta la frase “no temas”, como  anuncio de bendiciones del cielo, el Príncipe de paz, hace realidad la profecía, en su persona, montado en un asno. Este asno lo obtienen los dos discípulos que no  da sus nombres, posiblemente es Betfagé “en la aldea de enfrente” citada en Mateo 21, 2, encontrando como afirma los evangelios de Marcos y Lucas a la: asna atada y a su hijo, sobre el cual nadie ha montado” (Mc-Lc), para indicar el honor de llevar al Mesías. En el A.T. en algunos sacrificios sólo se podía ofrecer víctimas que no hubiesen llevado yugo (Núm 19:2; Dt 21:3). Talvez a esto se referían los evangelistas  cuando dicen que “lo desaten y lo traigan: hincapié en la  intención honorífica mesiánica.  En el oriente el asno no es símbolo de pobreza, porque era usado por los nobles y soberanos,  pero en este caso frente a la utilización de los caballos, nos muestra la entrada pacífica, sin el brillo  ostentoso de un  dominador. En Mateo más extencionista, la amplia redacción supera solo la materialidad, p. ej,.   indica que  los discípulos   pusieron “sus mantos sobre ellos”, de los animalitos, en señal de honor, ahora cuando  suben a Jesús, también expresan que se subió “sobre ellos” (Mt 21, 7).
En mateo y Juan nos cita al profeta, en el cumplimiento de lo que se había profetizado,  en el libro de Isaías: “Decid a la Hija de Sión” (Is 63:11), es decir, Jerusalén; el resto es una cita corta del profeta Zacarías. El profeta habla del Rey-Mesías, que tiene su dominio universal,  destacándose en Mateo que El viene a reinar con humildad y mansedumbre, y el profeta lo cita, por puro “paralelismo” literario semita, que el Mesías hará su entrada sin tropas ni armas, sino montado en “un asno, en un pollino hijo de asna” (Zac 9:9). El bloque representativo del profeta sólo miraban al exponer convencionalmente el género literario, en este caso la entrada bondadosa del Mesías en un imperio de paz. Los rabinos decían que, si Israel era puro, entonces el Mesías vendría sobre las nubes, conforme a Daniel (Dan 7:13); pero, si no, sobre un asno, conforme a Zacarías (Zac 9:9) ([vi])
Si alguien les preguntaba porque hacían eso, ellos responderían “el Señor los necesita” (Mateo 21, 3)  los dueños (Lucas) simpatizantes prestan en el  honor de alguien como Jesús solicitara su ayuda. Jesús a sus discípulos  acusa doblemente profecía y señorío. Tal como les describe lo que va a pasar, no es un hallazgo casual ni normal.

   La fiesta de la Entrada del Señor a Jerusalén separa la Cuaresma de cuarenta días de la Semana Santa, el día de festividad pascual  es tan significativo que no se celebra en un día. Mucho más aprovechamos en fortificar y alegrar ante los días de la Pasión  de Cristo. Llevemos pues al Templo para el solemne oficio de fiesta las palmas y flores vivas para oír las palabras alegres del Archieparca  Francisco de la Caridad: “Se bendicen los sauces estos, con la Gracia del Espíritu Santo, con rociamiento del Agua Bendita en Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.”
Nuestro Patriarca Athanasios, constantemente resalta el rememorar el Reinado de Cristo en los corazones, en la verdadera conversión interior, recibir con gozo a Cristo en los sacramentos. Athanasios inculca el compañerismo del  Padre Dios que se acerca; la paternidad espiritual que  es aconsejada a los sacerdotes sin interceder en la región del Espíritu Santo. Como nos ilustra el Muy Rev Archipreste Arcadio: “Dios envía la persona adecuado en el momento justo y apropiado, solo confiar y rezar.” Arcadio nos recuerda siempre invocar a nuestro ángel de la guarda confiando en la Divina Providencia. En esta fiesta de Ramos, el que rechazo los honores y el poder porque  no era su hora, consciente de que ésta ha llegado, va triunfalmente a la cruz y a la resurrección. Es el Mesías, que va, consciente de su dignidad y misión, a la consumación de su mesianismo espiritual. Pero a la hora de la redacción evangélica — y kérigma —, se sabía que aquélla había sido la entrada “oficial” del Rey-Mesías, y se la describe con la realidad “mesiánica” que tuvo, mediante aclamaciones adecuadas, destacándola y, posiblemente, dramatizándola.

Toda la enseñanza que obtenemos  al meditar en las Santas Escrituras y en la santa Tradición, da como resultado, la pacificación  interior. Amamos a la Iglesia local sin descuidar  a la Iglesia Universal, escuchando y aprendiendo. La economía de la Iglesia, va mas allá de la aplicación  fría y altisonante del código de la Ley, el sentido es el amor, es el espíritu de la Ley, en la finalidad de la santidad del individuo. Este accionar cristiano u obra es el carácter compasivo de la Iglesia. El Muy Rev.  Archidiácono Baasil siempre exhorta a: “meditar en los salmos que son una síntesis excelente de la vida de los padres, sus proezas, si alguien quiere recibir instrucción, consejo y sabiduría, lea en voz baja los salmos”
Venid subamos juntos al monte de los olivos y salgamos al encuentro de Cristo, que vuelve hoy a Betania, y que se encamina por su propia voluntad hasta aquella venerable y bienaventurada pasión, para llevar a termino el misterio de nuestra salvación.
Viene, en efecto, voluntariamente a Jerusalén, el mismo que, por  amor a nosotros, bajó del cielo para exaltarnos con él, como dice la Escritura, por encima de todo principado, potestad, virtud y dominación , y de todo ser que exista, a nosotros  que yacíamos postrados.
El viene, pero no como aquel que toma posesión de su gloria, con con asto y ostentación. No gritará-dice la escritura-, no clamará, no voceará, por las calles, sino que será manso y humilde, con apariencia insignificante, aunque le ha sido preparada una enterad suntuosa.
Corramos pues, con el que se dirige con presteza a la pasión e imitemos a los que salían a su encuentro. No para adornarle el camino con ramos de olivo, tapices, manos y ramas de palmera, sino para poner bajo sus pies nuestras propias  personas, con un espíritu guillado al máximo, con una mente y u propósito sincero, para que podamos a si recibir a la palabra que viene a nosotros y dar cabida a Dios, a quien nadie puede contener.
Alegremos, por tanto de que seos haya mostrado  con tanta mansedumbre aquel que es manso y que sube sobre el ocaso de nuestra pequeñez, a tal extremo que vino y convivió con nosotros, para elevarnos hasta si mismo, haciéndose de nuestra familia.
Dice el salmo: subió a lo mas alto de los cielos, hacia oriente (hacia su propia gloria y divinidad, interpreto yo), con las primicias de nuestra naturaleza, hasta la cual se había abajado impregnándose de ella; sin embargo, no por ello abandona su inclinación hacia el género humano, sino que seguirá cuidando de él para irlo elevando de gloria en gloria, desde lo ínfimo de la tierra, hasta hacerlo participe de su propia sublimidad.
Así, pues, en vez de unas túnicas o unos ramos inanimados, en vez de unas ramas de arbustos, que pronto pierden su verdor y que por poco tiempo recrean la mirada, pongámonos nosotros mismos bajo los pies de Cristo, revestidos de su gracia, mejor aún de toda su persona, porque todos lo que habéis sido bautizados en Cristo os habéis revestidos de Cristo; extendámonos tendidos a sus pies, a manera de túnicas.
Nosotros, que antes éramos como escarlata por la inmundicia de nuestros pecados, pero que después nos hemos vuelto blancos como la nieve con el baño saludable de bautismo, ofrezcamos al vencedor de la muerte no ya ramas de palmera, sino el botín  de su victoria, que somos nosotros  mismos.
Aclamémonos también nosotros, como hacían  los niños, agitando los ramos espirituales del alma y diciéndole un día y otro: Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel. De las disertaciones de san Andrés de Greta, obispo (Disertación 9. sobre el domingo de ramos: PG 97, 990-994). Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel.
Bajo el titulo de Semana Santa, el antiquísimo misal para América,  nos dice:
Los más grandes misterios de nuestra Redención es decir: La Pasión, la Muerte y la Resurrección de Nuestro señor Jesucristo, fueron celebrados por la Santa Madre Iglesia, desde la época apostólica, todos los años con singular recordación. Ante todo se rememoraron los momentos más importantes de dichos misterios  en un Triduo especial, llamado, según -san Agustín- de Cristo Cruxificado, sepultado y resucitado; se agregó luego  la solemne conmemoración de la Institución de la Solemne Eucaristía; y Pasión, se instituyó la celebración litúrgica de la entrada triunfal de Nuestro Señor, Rey y Mesías, en la Ciudad Santa de Jerusalén. Así surgió esa especia semana litúrgica, que, por la importancia de los misterios en ella conmemorados, recibió la denominación de “Semana Santa “, y fuñe enriquecida con ritos esplendidos y piadosos. Es, pues, ésta una semana de santas e intimas emociones, muy apropiadas para afianzar nuestra fe y  para la conversión de los pecadores. Las Misas y los Oficios de estos santos días nos pintan al vivo la perversidad y la ingratitud de los hombres para con Dios y la mansedumbre y el amor entrañable de Jesús con sus enemigos ya para con la pobre humanidad. Por lo mismo, es una semana de consuelo y de luto, a la vez, pero de un luto reconfortador. Los ayunos y las abstinencias, los sermones especiales, los viacrucis solemnes, las visitas a los templos, los cantos graves de los Oficios, los textos sagrados, todo en estos días nos convida a la compasión del corazón. Una buena y reformadora confesión, con una fervorosa comunión, será el fruto inmediato más precioso de esta semana de salvación.

Doble, 1º clase.- Ornamentos rojos y morados
Los antiguos llamaban a este día “Pascua florida” y nosotros lo llamamos “Domingo de Ramos”  en realidad, ambos nombres nos sugieren la misma idea de alegría y de triunfo, en torno al mismo hecho histórico de la entrada gloriosa de Jesús en Jerusalén,  pocos días antes de su Pasión y Muerte. La Iglesia ha sabido  grabar y perpetuar este acontecimiento en el pueblo cristiano, dedicándole el primer día de la Semana Santa y dándoles extraordinaria relieve en la liturgia del día.

El Misal Romano  divide la liturgia de hoy en tres partes:
1.     Bendición de los ramos.
2.     Procesión de los Ramos.
3.     Misa del día, con el canto de la “Pasión”, según San Mateo.

I.- BENDICION Y DISTRIBUCIÓN DE LOS RAMOS
(Ornamentos Rojos)
Para que la bendición de los Ramos, rito central de la primera parte  de la liturgia de hoy, revista un aspecto lo más sagrado posible,  la iglesia empieza por bendecir y sacrificar los ramos y las palmas, convirtiéndolos en objetos piadosos y enriqueciéndolos de un alto simbolismo. Las oraciones usadas antes para esta bendición expresábanlo muy elocuentemente.
1. Terminado el rezo de Tercia (donde hubiere oficiatura coral), se empieza la Bendición de los Ramos, diciendo……
Continuará..........



[i] Strack-B., Kommentar. I p.527-529.
[ii] Según el Talmud, significaría “casa de dátiles”; según San Jerónimo “casa de aflicción” o de la “obediencia”; para otros sería una contracción de Beth-Ananía, “casa de Ananías,” expresión con que se la designaría cuando perteneció a la tribu de Benjamín. El nombre de Betfagé significa “casa de higos verdes.”
[iii] Strack-B., Kommentar. I p.845-850
[iv] Üuzy,'Évang. s. St. Matth. (1946) p.272.
[v] Targ. Esther 8:15; 2 Re 9:13; Josefo, Antiq. II 8:5; cf. Strack-B.,/Comentar. I p.845.
[vi] Bonsirven, Le Judaisme. (1934) I p.406; Strack-B., Kommentar. I p.842

No hay comentarios:

Publicar un comentario